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Delmira Agustini en Parnaso uruguayo

Agustini es una escritora que no necesita presentación, pues su nombre es uno de los más reconocidos, tanto por la tragedia que envolvió su vida, y en especial su muerte, como por la sensualidad que signó su obra poética. Nació en Uruguay en 1886 y fue asesinada por su exesposo en 1914. La crítica suele ubicarla como una figura fundamental del simbolismo y del modernismo uruguayo.

Recibió una esmerada educación desde su infancia, destacando en actividades relacionadas con el arte, sobre todo música y literatura. Comenzó a publicar sus poemas siendo aún muy joven. Desde 1902, a sus 16 años, publicó en la revista La Alborada y comenzó a ganar celebridad. En este sentido, es habitual recuperar el elogio que Rubén Darío le hizo en 1912:
Este texto fue publicado en el primer tomo de las Obras completas de Agustini, publico en 1924.
El original esté en la Biblioteca Nacional de España (el coloreado es nuestro.)

Se cree que hacia 1908 Agustini conoce a Enrique Job Reyes, quien sería su esposo y, después, su asesino –o, acaso, según sugiere el periodista uruguayo DiegoFischer, su cómplice en el suicidio–. La pareja se casa en agosto de 1913, se separa en noviembre de ese año, y se divorcia en junio de 1914. Sin embargo, Agustini y Reyes continúan viéndose tras el divorcio… Así, el 6 de julio de ese mismo año, Reyes asesina a Agustini y luego

Antonia Artucio en su propio Parnaso uruguayo

En este blog consignamos textos de autoras fallecidas en años cercanos a la mitad del siglo XX. Sin embargo, hacemos excepciones. Una de ellas es Antonia Artucio Ferreira (1889-1979), una importante escritora y editora uruguaya. En la actualidad es recordada, sobre todo, por una de sus obras de mayor reconocimiento nacional e internacional: Parnaso uruguayo, publicado en España por la casa editorial Maucci hacia 1923. En este sentido, Artucio también fue una excepción, ya que a principios del siglo XX muy pocas mujeres editaron libros de semejante trascendencia.

Por su afán de inclusión, el parnaso fundacional de Artucio se distinguió de otros esfuerzos editoriales de su tiempo. En él podemos encontrar poemas de 102 autores: 57 en la primera parte, y 45 en la segunda. Éstos son tanto figuras relevantes en la actualidad como escritores hoy casi olvidados. Al respecto, Pablo Roca anota lo siguiente:
Fuente: "Cruces y caminos de las antologías poéticas uruguayas", disponible en http://revistas.ucm.es/index.php/ALHI/issue/view/ALHI040411/showToc

Además de textos de  autores poco conocidos, Artucio introdujo, por supuesto, poemas de algunos de primera línea en la literatura uruguaya e hispanoamericana (o latinoamericana) en general, como Delmira Agustini -de quien hablaremos más adelante en este blog-, Manuel Peris y Curis, Víctor Pérez Petit, José Enrique Rodó, Jules Supervielle, Alberto Zum Felde, etc.

Curiosamente, valdría afirmar que Artucio se ha salvado del olvido debido a su propio parnaso, ya que incluyó sus poemas en éste. Así, pues, en Parnaso uruguayo tenemos a la editora y a la poeta. Como ya dijimos, el libro de Artucio se organiza en dos secciones. La primera está dedicada a la obra de autores reconocidos en su tiempo; y la segunda, a quienes “brillaron por un momento” o a los “novísimos”. Así lo explica la editora al inicio de cada parte:


"Advertencias al lector" en la "Primera parte".

"Advertencias", en la "Segunda parte".
Es de notar que la editora pone de relieve las dificultades que pasó para concluir su tarea, que le llevó tres años y algunos meses.

Una vez presentada aunque sea a vuelo de pájaro la autora, presentamos a la poeta. A continuación ofrecemos los poemas que Artucio publicó en su libro:

"Blanca torre de quimeras."