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Berceuse, de María Monvel (Tilda Brito)




Me estoy durmiendo poco a poco,
me estoy durmiendo sobre el mar.
Un hierro sólo me separa
de su viscosa inmensidad,
y yo me duermo poco a poco
con blando y dulce cabecear.
¿Vendrá el naufragio si me duermo?
¿Me tragará dormida el mar?
¿Morderé perlas, algas, conchas
en un futuro despertar?
¿Conversaré con las sirenas?
¿Algún tritón me abrazará?
¿Iré a las fiestas de Neptuno
en un carruaje de coral?
En la litera pequeñita
mi corazón dormido está.
No más que un hierro me separa
de su viscosa inmensidad.

1928


Fuente: Sus mejores poemas.
** La edición es mía.

Photo credit: Mark Seton via VisualHunt / CC BY-NC

Veinte años nada más, de María Monvel (Tilda Brito)


La crítica de teatro de Inés Echeverría

Inés Echeverría de Larraín fue una versátil escritora chilena que publicó casi toda su obra bajo el seudónimo “Inés”, aunque también usó otros dos: “Rainbow” e “Inés Bello”. Este último hacía alusión al distinguido pensador Andrés Bello, bisabuelo de Echeverría por línea materna. Por azares del destino, habiendo nacido en 1868 y fallecido en 1949, a Echeverría le tocó vivir de cerca acontecimientos relevantes de la historia europea; por ejemplo, estuvo presente en la inauguración de la Torre Eiffel en 1889 y vivía en París con su familia cuando estalló la Primera Guerra Mundial (1914).


Huérfana de madre a pocos días de haber nacido, Echeverría quedó al cuidado de su tía paterna Dolores. En 1888 realizó su primer viaje a Europa, en compañía de sus tíos y su prima también por línea paterna. Regresó a Chile dos años después. En 1892 se casó con Joaquín Larraín Alcalde, con quien tuvo tres hijas. En 1900 el matrimonio emprendió una peregrinación a Tierra Santa, que dio origen al libro Hacia el Oriente, publicado en 1905. 
A partir de entonces, no dejó de escribir ni de involucrarse de forma muy activa en los círculos artísticos y literarios de su época. Hacia 1910 volvió a viajar a Europa, de donde la familia salió huyendo cuatro años más tarde, al declararse la Gran Guerra. A su regreso a Chile se incorporó a la Universidad de Chile, a la cual se integra calidad de docente, siendo la primera mujer académica de esta institución. Escribió novelas, cuentos, crónicas, diarios, memorias y artículos periodísticos. Sus textos aparecieron como libros individuales, e igual en periódicos y revistas de la época, como Familia, Silueta, Zig-Zag, Pacífico Magazine, El Mercurio y La Nación. Se dice que Echeverría fue teósofa y espiritista, lo cual parece corroborarse en su intercambio epistolar con la pintora María Tupper Huneeus.

Retrato de Echeverría.
Fuente: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-98723.html

Una de las características más interesantes de la obra de Echeverría es, como ya dijimos, su versatilidad. Escribió mucho, acerca de temas muy diferentes: política, derechos de las mujeres, viajes, libros, teatro. De sus escritos nos interesa ahora llamar la atención sobre su crítica de teatro. La mayoría de sus textos críticos aparecieron en el periódico La Nación. Algunos de ellos fueron incluidos en Emociones teatrales, libro del que enseguida hablaremos, y en otro cuya publicación todavía se duda: Crónicas literarias sobre teatro, tal vez póstumo.

Portada del libro Emociones teatrales, publicado en 1910.

Emociones teatrales consta de 21 artículos de crítica teatral, casi todos fechados entre 1909 y 1910. Para dar una muestra del estilo de particular de esta autora y, a final de cuantas, del tipo de escritos que mujeres hispanoamericanas estaban realizando a principios del siglo XX, ofrecemos a continuación uno de los textos de Echeverría que más polémica generaron: su crítica –fechada el 2 de diciembre de 1909– a Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, representada por la compañía de la actriz italiana Clara della Guardia. El lector curioso puede encontrar el resto del libro en el espacio de Memoria Chilena dedicado a Echeverría, en donde está disponible para descarga gratuita.


Rosario Orrego en Parnaso chileno

En 1871, José Domingo Cortés (1839-1884), de quien ya hemos hablado en una entrada anterior, publicó Parnaso chileno, en donde incluyó la obra de quince autores: diez varones y cinco mujeres. Una de ellas fue Rosario Orrego Castañeda (1834-1879), novelista, periodista y poeta.

En 1848, con apenas 14 años, Orrego se casó con el adinerado minero industrial Juan José Uribe, pero enviudó cinco años después. Tuvo cinco hijos con él, incluyendo a las también escritoras Ángela Uribe de Alcalde y Regina Uribe de Bañados. Tras enviudar, Orrego se mudó a Valparaíso e inició su carrera literaria hacia 1853. En 1874 contrajo matrimonio Jacinto Chacón Barrios, periodista y escritor.

Perteneció a la Sociedad de "Amigos de la Ilustración". Con su novela Alberto, el jugador, publicada por entregas en la Revista del Pacífico en 1860, se convirtió en la primera mujer novelista de Chile, y también fue la primera académica, debido al título honorario que recibió de la Academia de Bellas Letras de Santiago. Colaboró en periódicos y revistas de la época, como la Revista del Pacífico, cuyo segundo director fue Chacón. Fundó y editó la Revista de Valparaíso, que circuló de 1873 a 1874. En esta publicación aparecieron muchos de los poemas de Orrego, que en otro momento daremos a conocer en este mismo blog. Utilizó el seudónimo “Una Madre”, y también firmó sus obras como Rosario Orrego de Uribe, Rosario Orrego de Chacón y R. O.


A continuación ofrecemos los poemas que Cortés incluyó en Parnaso chileno.



"Plegaria."