Mostrando entradas con la etiqueta escritoras centroamericanas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritoras centroamericanas. Mostrar todas las entradas

Soneto, de Adelaida Cheves



En el álbum de mi buena amiga, 
la distinguida poetisa guatemalteca 
Vicenta L[aparra] de la Cerda.

Quise poner en tu álbum primoroso
una flor de belleza la más rara,
que con su dulce aroma te embriagara,
y te hiciera soñar un cielo hermoso.
Quise poner un ruiseñor gracioso
que, al abrir esta página, cantara,
y con su voz dulcísima imitara
de tu laúd el ritmo melodioso.
Quise ensalzar en inspirada nota
tu celebrado nombre y tu grandeza:
quise cantar; y de mi pecho brota
raudal de llanto y de mortal tristeza.
Si tanta así es mi negra desventura,
¿qué puedo ofrecerte sino amargura?


Fuente: Colección de los mejores poetas de la América del centro, t. 3 (1888).
** La edición es mía.

Photo via Visualhunt

Poema de María Funck en Antología Panameña

María B. Funck de Fernández nació en 1841 y falleció en 1904. No hemos podido encontrar más información biográfica sobre ella, y de su obra conocemos sólo el poema que ofrecemos aquí. Un detalle curioso es en ocasiones se llama a esta escritora "Funck Fernández". No sabemos si es porque Fernández sí era su apellido, o si era el de su esposo (como se acostumbraba en la época, e incluso todavía ahora en algunos sitios) y por un desliz la crítica los fusiona.

Suele ser considerada como parte de la corriente romántica de Panamá, junto con 

Sobre la ciudad guatemalteca La Antigua descrita por Matilde Ariza

Tenemos sólo un puñado de datos sobre Matilde Ariza Poitevín, cuyo nombre ha pasado a la posteridad debido a la escuela de párvulos que lleva su nombre y, sobre todo, al breve escrito de Ariza  que hoy ofrecemos.

Por lo que sabemos, esta escritora fue también educadora y dirigió el Instituto Nacional Central de Señoritas, en Guatemala. Es probable que haya contraído matrimonio con un sujeto de apellido Núñez (tal vez Núñez Fuentes), pues en algunas fuentes se refieren a la escritora como “Matilde Ariza de Núñez”. De igual modo, sabemos que ésta publicó

Un relato de Lucila Gamero en La Juventud Salvadoreña

Lucila Gamero Moncada de Medina nació en Honduras en 1873 y falleció en 1964. Es, al decir de buena parte de la crítica, autora de la primera novela hondureña: Amelia Montiel, de la que no se conocen ejemplares, pero que habría sido publicada hacia 1891-1895.

Su padre fue médico, y su madre, partera o matrona. Tal vez por ello Gamero se inclinó al estudio de la medicina y se dedicó en un principio al oficio de farmacéutica. Dado que la universidad no fue durante años una opción para las mujeres, Gamero tuvo que esperar hasta entrado el siglo XX para cursar estudios y, finalmente, graduarse de médica y cirujana en 1924. Contrajo matrimonio con Gilberto Medina, un hombre de cierta fortuna, en 1898.

Retrato de Gamero publicado en El Porvenir de Centro América, en enero de 1896.

Participó activamente en la vida cultural centroamericana. Por ejemplo, se sabe que concurso en emisiones de premios literarios, como los organizados por la revista América; y que

Luz Arrué en Parnaso salvadoreño

Tenemos pocos datos sobre Luz Arrué y Padilla de Miranda, nacida en Guatemala 1852 y fallecida en 1932, pese a que fue una de las escritoras centroamericanas más distinguidas de su tiempo. Fue hermana de la también poeta María Teresa Arrué,de quien ya hemos hablado en una entrada anterior. Los Arrué son una de las familias de escritores más importantes de Centroamérica, y su representante más reconocido es Salarrué.

Luz Arrué se casó con Manuel de Jesús Miranda, y ambos tuvieron dos hijos: César Virgilio y Jorge. Aun después de casada, siguió participando en la vida cultural de su tiempo, sobre todo en El Salvador, su país de adopción. Por ejemplo, sabemos que a partir de diciembre de 1892 y hasta septiembre de 1897, último número que hemos podido consultar, Arrué fue parte de los socios corresponsales de la revista de la sociedad científico-literaria La Juventud Salvadoreña. Algunos poemas suyos aparecieron en esta publicación.

Revista mensual La Juventud Salvadoreña, de la sociedad homónima.
El coloreado es nuestro, no del original.

Los poemas de Arrué también

Ana Dolores Arias en Parnaso salvadoreño

Ana Dolores Arias fue una escritora y educadora salvadoreña. Nació en 1859 y falleció en 1888, con apenas 29 años. Fue Directora del Colegio Cojutepeque, en El Salvador. De su vida se tienen pocas noticias, salvo que pasó grandes penurias en su infancia y que tuvo un romance con el también escritor salvadoreño Rafael Cabrera (no confundir con su homónimo mexicano), quien era un año menor que Arias y falleció en 1885. Han pasado a la posteridad como “Los poetas novios de Cuscatlán”.

Participó de forma constante en la vida cultural de su tiempo. Al enterarse de su muerte, la sociedad literaria denominada “El Ateneo Centro-Americano” les rindió un homenaje a Arias y al escritor guatemalteco Juan Francisco Rodríguez Méndez. En el número 8, correspondiente al 15 de agosto de 1888, en la publicación quincenal de “El Ateneo Centro-Americano”, se imprimieron los discursos pronunciados durante la sesión que dicha sociedad realizó en Guatemala en homenaje luctuoso a Arias y Rodríguez.



Los poemas de Arias comenzaron a circular 1880, bajo el seudónimo “Esmeralda”. Publicó en numerosos periódicos y revistas de su tiempo, como La esperanza, El Gimnacio [sic], El Cuscalteco, La Linterna, La Juventud y La Palabra. La crítica ubica su obra como parte del movimiento romántico centroamericano. Pese a que,

Antonia Galindo en Guirnalda salvadoreña

Esta poeta nació en El Salvador en 1858 y falleció en 1893. Su hermano FranciscoEsteban (1850-1896) también fue escritor. La crítica suele considerar a Antonia Galindo como una de las grandes exponentes del Romanticismo salvadoreño. La sociedad literaria “El Porvenir”, de Guatemala, honró a la poeta con el nombramiento de “socio honorario”.

Galindo estudió en colegios para señoritas fundados en San Vicente, su tierra natal. En 1872 se mudó junto con su familia a San Salvador, en donde continuó sus estudios con la distinguida educadora Juana López. Dos años después, entró a un colegio dirigido por de monjas y, tras la desaparición de éste, su educación de Galindo quedó a cargo de su hermano Francisco, quien más tarde sería un afamado docente, periodista, político y literato.

Portada de "El Porvenir". Hemos añadido el coloreado, que no es del original.



Antonia Galindo colaboró en publicaciones periódicas de la época, como La Juventud Salvadoreña y El Porvenir. A continuación ofrecemos los poemas de Galindo en el último tomo de Guirnalda salvadoreña (1884-1886), publicada en tres tomos por Román Mayorga Rivas. Como dijimos en otra entrada de este blog, entre los cuarenta autores incluidos en ese parnaso fundacional, sólo hubo cuatro mujeres.

"La Naturaleza."

El extraño caso de Rosa Corrales o Rosa de Chavarría

Hoy vamos a recordar el caso de la poeta Rosa de Chavarría, la única mujer incluida en Parnaso costarricense. Selección esmerada de los mejores poetas de Costa Rica, publicado por periodista y escritor venezolano Rafael Bolívar Coronado, tristemente famoso por sus falsificaciones y engaños. El investigador Diego Rojas Ajmad lo ha llamado el “PierreMenard venezolano”. Sin embargo, en esta ocasión no vamos a centrarnos en las imposturas de Bolívar, sino en las de Lisímaco Chavarría, uno de los máximos exponentes de las letras de Costa Rica.

Retrato de Lisímaco Chavarría, esposo de Corrales.

Chavarría se casó en 1895 con Rosa Francisca Villanea Corrales, mejor conocida como “Rosa Corrales” o “Rosa de Chavarría”. Este último nombre figura al pie de numerosas composiciones poéticas que circularon en publicaciones de la época, incluyendo periódicos, revistas y hasta algunos libros… Sin embargo, no todos los textos firmados por “Rosa de Chavarría” fueron escritos suyos. De hecho, los poemarios Orquídeas (1904) y Nómadas (1906) aparecieron con el nombre de ella, pese a que después se supo que el verdadero autor era Chavarría. 

Portada de Orquídeas, de 1904.

Portada de Nómadas, de 1906.

Los libros ganan de inmediato el interés del público y de la crítica, pero siembran discordia entre Chavarría y Corrales. El asunto empeora en 1905, cuando el poema “El arte”, firmado por ella pero escrito por él, gana el primer lugar en “La Fiesta del Arte”, certamen convocado por el Club de Costa Rica. Tanto Chavarría como Corrales afirmaron que el poema es suyo, si bien luego se confirmó, gracias a la intervención de especialistas literarios, que era de él. A raíz de estos pleitos, la pareja se divorció. Chavarría entonces comenzó a firmar como propios sus poemas, y Corrales continuó escribiendo.


La obra poética de Chavarría, fallecido en 1913, ha sido bastante estudiada, no así la de Corrales, que aún espera ser recopilada y depurada, ya que todavía persiste la confusión sobre la autoría de algunos de ellos. Además, es difícil averiguar los datos biográficos de Corrales.

Nicolle Garay en Antología Panameña

Retrato de Nicolle Garay
Nicolasa de las Mercedes Garay Díaz (1873-1928), mejor conocida como “Nicole”, "Nicolle" o “Nicol”, fue una poeta, música y educadora panameña. Por la línea materna, descendía de educadores, y por la paterna, de músicos y pintores. Su padre fue Epifanio Garay Caicedo, músico y pintor (de hecho, uno de los pintores colombianos más importantes), y su hermano Narciso fue músico, diplomático, educador y escritor. A éste se debe la recopilación de los textos de Nicole publicados en Versos y prosas: 1873-1928, a dos años del fallecimiento de la poeta.

Garay recibió una esmerada educación desde muy temprana edad. Pasó buena parte de su vida entre Colombia y Panamá. También vivió unos años en Francia, gracias a la beca que recibió para continuar allí sus estudios. Al volver se dedicó a la literatura, la educación y la música. De 1921 a 1925 fue la directora del Conservatorio Nacional de Música y Declamación, actual Instituto Nacional de Música, de Panamá, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar dicho cargo. Junto con Esther Neira de Calvo y otras figuras relevantes de la época, fundó la primera "Sociedad Nacional Feminista para el progreso de la mujer panameña".


La crítica literaria suele ubicar a Garay junto con los representantes del Modernismo en Panamá. La poeta obtuvo reconocimiento en su tiempo, y algunos poemas suyos fueron incluidos por el escritor panameño Octavio Méndez Pereira en Parnaso panameño, de 1916. Esta obra sirvió de base a “los editores” de Antología panameña, de 1926. En esta última aparecieron los poemas de Garay que ofrecemos a continuación. Esperamos encontrar pronto más textos suyos, y dejamos para otra entrada el sexistómetro de ambas compilaciones.

"Paisaje tropical" (En la boca del río Pacora)
y "Cantilena".

María Teresa Arrué en Parnaso salvadoreño

De los 34 autores que el escritor salvadoreño Salvador L. Erazo incluyó en Parnaso salvadoreño: antología esmeradamente seleccionada de los mejores poetas de la República del Salvador, obra publicada alrededor de la primera década del siglo XX (se desconoce la fecha exacta), sólo 3 son mujeres. 
Sexistómetro de Parnaso salvadoreño, publicado a inicios
del siglo XX por Salvador L. Erazo.

Una de esas tres mujeres es María Teresa Arrué Gómez (¿?-1953), también conocida como “Teresa Arrué”, “Teresa de Arrué” o “María Teresa Arrué viuda de Salazar”. Lamentablemente, en general hay poca información sobre esta poeta. Fue poeta, periodista, educadora y costurera

Retrato de Teresa Arrué
Arrué no nació en El Salvador, como podría creerse, sino en Guatemala. No obstante, la vida y obra de esta autora estuvieron ligadas al horizonte cultural salvadoreño. Lo mismo puede decirse en el caso de Luz Arrué, hermana de Teresa, de quien hablaremos en otra ocasión. Teresa Arrué se casó con Joaquín Salazar Angulo, un empleado de aduanas. El matrimonio se divorció muy pronto. Salazar no ayudó a hacerse cargo de sus hijos, así que a ella le tocó sacarlos adelante, en medio de estrecheces económicas. Según el investigador Ricardo Roque Baldovinos, quien ha estudiado a detalle buena parte de la vida de los Salazar Arrué (por una razón que explicitaremos al final de este post), con los años Teresa llegó a tener una academia de corte y confección. Quizá debido a estas situaciones se conoce hoy poco de su trabajo literario o periodístico, que continúa disperso en publicaciones de la época. 
A continuación ofrecemos los poemas de Arrué en Parnaso salvadoreño.

"La niña del jardín" (En el álbum de María Rivera paz).